La Cruz de Scientology Teología y práctica de una religión contemporánea Cienciología
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Una obra de referencia presentada por la Iglesia de Scientology Internacional Página Principal
Contenido
El Credo de la Iglesia de ScientologyIntroducción
Capítulos
Capítulo 1 La definición de la religión en una sociedad pluralista
Capítulo 2 La doctrina de Scientology
Capítulo 3 Las prácticas religiosas de Scientology
Capítulo 4 La Escritura y los símbolos de la religión de Scientology
Capítulo 5 Las Organizaciones de la Religión de Scientology
Capítulo 6 Las Actividades Comunitarias de los Cienciólogos
Capítulo 7 L. Ronald Hubbard, El fundador de Scientology
Apéndices
Iglesias y Misiones de Scientology
Bibliografia


EL THETAN

El hombre consta de tres partes: el cuerpo, la mente y el ser mismo – el ser espiritual o thetán.

A pesar de todo lo que Dianética resolvió, la naturaleza real del ser espiritual seguía siendo confusa, aunque desde el principio fue aparente que esta cuestión debería resolverse tarde o tremprano. El salto de Dianética a Scientology llegó en el otoño de 1951, después de que el Sr. Hubbard observara a un numeroso grupo de personas que practicaba Dianética. En ellos él descubrió una vivencia común en experiencia y fenómenos, los cuales evidenciaban una índole profundamente espiritual: el contacto con experiencias de vidas pasadas. Tras un repaso minucioso de todos los datos pertinentes a su investigación, el Sr. Hubbard pudo dar con la respuesta: el hombre había sido desinformado por la idea de que tenía un alma. De hecho, el hombre es un ser espiritual con cuerpo y mente. El espíritu es el origen de todo lo bueno, decente y creativo del mundo: es el individuo en sí mismo como ser. Con este hallazgo, el Sr. Hubbard fundó la religión de Scientology, puesto que había dado el paso decisivo al campo tradicionalmente propio a la religión – el señorío del espíritu humano.

El estado de conciencia del espíritu humano ha existido como un ingrediente universal de casi todas las religiones en todas las culturas. Sin embargo, cada cual definía la esencia espiritual del hombre de un modo diferente. Conceptos tales como “espíritu” y “alma” han sido entorpecidos por la variedad de significados que han acarreado a lo largo de los siglos. Se necesitaba un nuevo vocablo. El Sr. Hubbard adoptó la letra griega theta * a la que en 1950 había asignado la representación “la fuerza de vida” trascendental. Añadiendo una ’n’, la palabra “thetán” de esa manera describía a la unidad en sí misma que era la “fuerza de vida"– el ser espiritual – es decir, la persona.

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