Los ministros voluntarios también se reunen para ayudar a mejorar sus comunidades mediante proyectos especiales, tales como la limpieza de parques, la revitalización de barrios y el borrado de graffiti de edificios públicos. Recorren parques y playas y otros lugares de juego en busca de jeringas usadas a fin de reducir la amenaza de la infección del SIDA, tal cual se realiza en España e Italia. También pueden distribuir alimentos y ropa a los pobres, como lo hacen en Francia, Alemania y en toda Europa.
Los ministros voluntarios a menudo se unen a sus iglesias para apoyar otros programas establecidos de bienestar social, como la Cruz Roja, la Fundación para la Fibrosis Cística, el Ejército de Salvación y grupos locales comunitarios en ciudades de todo el mundo, participando en campañas de donar sangre libre de drogas, campañas con el fin de recolectar juguetes para niños necesitados durante las fiestas, y donación de alimentos y ropa a las familias de escasos recursos.