El alcance de Scientology es inmenso. Todo el conocimiento que comprende su Escritura religiosa se recoge en más de 40 millones de palabras pronunciadas y escritas sobre el tema todas ellas de L. Ronald Hubbard, la fuente y el fundador de Scientology. Toda una vida de búsqueda de la verdad y un profundo examen de la sabiduría tanto del Oriente como del Occidente, llevaron a Hubbard a escribir: Y cuando designamos a Scientology como una religión, la designamos como una religión que surge desde un manantial mucho más profundo que el de tan sólo los dos últimos milenios. Se trata de una sabiduría en la tradición de diez mil años de escudriñar en el Asia y en la civilización occidental.
No obstante, Scientology es una religión sin dogma. No hay nada en Scientology que se espere que uno acepte por la fe o porque lo diga una autoridad arbitraria. La meta de Scientology es conocer lograr la certeza completa de la existencia espiritual de uno mismo, y de la relación de uno mismo con el Ser Supremo. Aunque incontables autoridades han afirmado que Scientology se asienta firmemente dentro del marco tradicional de las principales religiones del mundo, uno de los factores que claramente destaca la particularidad de Scientology es la práctica religiosa mediante la que se logra esta certeza espiritual.
Las prácticas religiosas de Scientology incluyen métodos exactos y precisos mediante los cuales una persona alcanza un estado mayor de conciencia espiritual. A estas prácticas se les denomina colectivamente como la tecnología de la religión de Scientology. La tecnología describe los métodos de aplicación de los principios de algo, en contrapuesto al mero conocimiento de la materia misma.